Hammershøi
Luz. Silencio. Recuerdos. Hilvanes.
Hay quien se pregunta para qué sirve el arte. Prueba a ponerte enfrente de un cuadro pintado por alguien hace años o siglos.
Pongamos que te paras delante del cuadro de la mujer leyendo bajo la lámpara o de la luz que pinta el sol en el suelo, del pintor danés Vilhelm Hammershøi (exposición actual en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid),
o de su madre y su mujer cosiendo.
A ti, quizá no te dice nada. A mí, sólo este último cuadro, me lleva de viaje.
Primero, a mi vida actual. Darme cuenta de que todo aquello pequeño (o grandioso) que admiro de lo cotidiano, es diferente cada día, es arte al alcance de todos, es extraordinario y hubo innumerables almas antes que yo fijándose en ello: en la luz que entra desde la ventana dibujando un rectángulo en el suelo. En el sol que ilumina un objeto. En el color cambiante del cielo. En cada atardecer único.
Segundo, a mi vida pasada. Esas mujeres cosiendo. El silencio y la soledad suspendidos en el aire, como esas motas de polvo a las que alude en su otra obra, me llevan de vuelta a la aldea.
Nací con la imagen de mi madre cosiendo, a máquina, hilvanaba, días y noches. Alfileres, hilos, agujas, dedales, telas. Siendo yo bebé, probablemente la veía desde los barrotes de aquel parque con juguetes tan alto que no podía salir. Siendo mayor, desde el sofá que nos colocó allí con una tele (primero en blanco y negro y después en color) que emitía telenovelas. Después de los dramas emitidos por la radio, llegó Topacio y Grecia Colmenares. Dinastía y Esmeralda. ¿Te acuerdas?
Podría seguir escribiendo sobre los beneficios de regalarme tiempo para mí, de caminar a un museo y dejarme arropar por un cuadro, pero te dejo a ti que planifiques una visita a algún lugar bonito para parar, tener tu cita con el artista (como sugiere Julia Cameron en su libro El camino del artista) y sentir esa sensación inefable.
Y si vas al Thyssen, siempre podrás ir a la tienda donde trabaja Constantino Molina, autor del libro Niño Parabólico, y llevarte su maravilloso libro firmado. Y podrás hablar con él de que “mi único patrimono es el instante” y de la necesidad de esas “cápsulas de soledad cotidiana”. Pero esto ya os lo cuento mejor en forma de reseña en Instagram .
Un abrazo y gracias por leer hasta aquí,
PD1: He empezado a mandar una carta en audio adicional una vez al mes a quienes apoyan este proyecto con la suscripción de pago mensual o anual. Si quieres más información, escríbeme.
PD2: Si convives o conoces a alguien que conviva con una condición invisible o crónica, organizo el segundo encuentro presencial de mi proyecto #conexionesautoinmunes el sábado 6 de junio de 10.30 a 13.30 en Madrid. Te dejo más datos en el enlace.







Sólo aquellos que se maravillan ante lo cotidiano, encontrarán cotidianamente maravillas.
En 48h estaré en el Thyssen, disfrutando de uno de los mejores lugares para el arte. Gracias por la recomendación